DESAPARECIDO POLÍTICO DE LA IV REPÚBLICA

DESAPARECIDO POLÍTICO DE LA IV REPÚBLICA

martes, 20 de enero de 2026

Pedro Alejandro Matute Guayamo: Un Roble del Llano Oriental, la Atenas de Oriente, Aragua de Barcelona. 1936 - 19/01/2026.

 

Pedro Alejandro Matute Guayamo: Un Roble del Llano Oriental, la Atenas de Oriente, Aragua de Barcelona. 1935 - 19/01/2026. 

A los noventa, la carga se siente, el cuerpo cede al rigor del camino, pero es Dios, con su trazo divino, quien marca el rumbo de forma elocuente.

Ya la juventud voló con el viento, y el lecho hoy guarda al roble cansado; aquel que sombra y cobijo ha brindado, enfrenta en calma su último aliento.

De la dinastía, el segundo pilar, (Pedro Alejandro Matute Guayamo), a quien con profunda deferencia amaron, por su entereza y su don de hogar.

Su sobrina (Haydeé Gago Matute  ) contaba, con brillo en los ojos, su historia y su fe; aquel que en Caracas valiente se ve, mientras su estirpe con amor lo cuidaba.

De Aragua de Barcelona es su cuna, la Atenas de Oriente, de llano profundo, donde este hombre dejó para el mundo vivencias que no iguala fortuna.

Hombre de humor y de gran agudeza, en tardes de charla y lúcida mente, un aragüense de estampa presente, que unió a los suyos con gran fortaleza.

Hoy deja su huella en el fruto compartido, en (Carmen Puerta de Matute), su fiel compañera, en sus hijos (Pedro, Carmen, Cecilia, José Alejandro, Rosa y Douglas), de igual manera, hermanos y hermanas, sobrinos y sobrinas, en nietos y nietas que guardan su nombre querido.

Cierre de Eternidad

No es un adiós lo que el aire pronuncia en su aliento, es el eco de un roble que al tiempo ha correspondido, una raíz que en la gloria su espacio ha ganado perforando la estancia del firmamento.

Descansa en la paz, caminante del llano oriental infinito, tu alma no muere, se vuelve destello y guía, luz que en los hijos de los hijos que aún no nacen se fía para marcarles la ruta con fuego bendito.

Se sella este pacto de amor que el tiempo no toca, un lazo sagrado que nada se atreve a desatar, allá donde el alma por fin se permite descansar y el silencio es la música que el mismo Dios invoca.

Por Omar José Hernández Borges.

omarhdez78.blogspot.com

Cosas veredes Sancho.

 

 

martes, 13 de enero de 2026

Elegía de la Pastora Eterna: Otro 14 de enero sin ti

 

#insurgenciadelsigloxxi 

Otra forma de informar y opinar. @omahdez78 / @omarhdez52-1 /

omarhdez78 / omarhdez356628

 

¡Sin memoria no hay Victoria!

 

Elegía de la Pastora Eterna: Otro 14 de enero sin ti

 

Un segundo día pastoreño sin tu faz, /

 Haydeé Josefina Gago Matute, mi mujer de gran valía, /

 recuerdo la sentencia que tu voz decía: /

 "Quizás no soy de este mundo tan fugaz".

 

 

Con fuerza de abuelos, criolla y ancestral, /

tu palabra era ley, sagrada y pura, /

incomprendida en esta vida dura, /

forjabas siempre tu propósito real.

 

 

Luchaste contra el mal de esta era hiriente, /

que estragos causa en la mujer moderna, /

mas tu alegría, fortaleza tierna, /

bañaba de esperanza el sol naciente.

 

 

Ya hoy estaríamos rumbo al santo destino, /

a Santa Rosa del Estado Lara, un santuario amado, /

ante la Divina Pastora, a su lado, /

siguiendo juntos el sagrado camino.

 

 

Igual que en septiembre, en fiel unión, /

con la Virgen del Valle en Margarita, /

a veces en nuestra Aragua de Barcelona, donde tu alma habita, /

o en El Valle de Caracas cumpliendo la promesa con devoción.

 

 

Todo catorce de enero era sagrado, /

tu natalicio y la fiesta pastoreña, /

una ofrenda divina y halagüeña, /

sabiendo que el Creador está a nuestro lado.

 

 

Mas hoy es diferente, mi alma implora, /

desde ese julio de tu partida del “mes de león o leona", /

un dolor gigantesco me aprisiona, /

y mi corazón afligido te rememora.

 

 

Aunque la cruda realidad golpea la mente, /

en lo más recóndito sigues conmigo, /

en otro plano de Dios encontramos el abrigo, /

premio sublime del alma trascendente.

 

 

Esta elegía magnifica mi lamento intenso,

mas la fecha reafirma nuestro destino: /

que el amor verdadero es el camino /

hacia un lazo infinito y de suspenso.

 

 

Omar José Hernández Borges

 

lunes, 5 de enero de 2026

Venezuela: La Verdad Frente al Asedio y el Espejismo del Poder

#insurgenciadelsigloxxi  

Otra forma de informar y opinar. @omahdez78 / @omarhdez52-1 / omarhdez78 / omarhdez356628 

¡Sin memoria no hay Victoria!


Por Omar Jose Hernandez Borges

Venezuela: La Verdad Frente al Asedio y el Espejismo del Poder

La historia no se escribe con relatos construidos en laboratorios mediáticos, sino con la realidad fáctica de los pueblos. Lo que hoy vive Venezuela no es el guion que el imperialismo intentó imponer, sino una lección de resistencia que desmiente las narrativas de la oposición transnacional.

I. El Colapso de un Espejismo: María Corina Machado y el Vacío en la Oposición 

La realidad es implacable. No es una opinión aislada; es la constatación que incluso figuras como Donald Trump y Marco Rubio han tenido que digerir y no tuvieron empacho para declarar lo evidente: María Corina Machado carece de control territorial, de ascendencia militar y, fundamentalmente, de un liderazgo orgánico. Con esas declaraciones de quienes fueron sus mentores se le ha lanzado al abismo de la irrelevancia política y al basurero de la historia, precisamente por su incapacidad de conectar con la fibra nacional.

La historia nos enseña que, tras la caída de un dictador, el pueblo estalla en un acto de catarsis colectiva, destruyendo cada símbolo del régimen anterior. Lo vimos el 23 de enero de 1958 con la caída de Marcos Pérez Jiménez; lo vimos en la Cuba de 1959 con la huida de Batista; y lo vimos en Irak, donde las estatuas de Sadam Husein fueron derribadas por una multitud enfurecida. Con lo aquí planteado sirve para mostrar esas acciones contra verdaderos dictadores contemporáneos.

Al observar que eso no ocurrió con el "dictador Maduro"  causo una alarma en los gringos, quienes inmediatamente comprendieron lo que ya sabian, que María Corina Machado, Leopillo Lopez, Antonio Ledezma, David Smolansky, Carlos Veccio, entre otros los habían engañado. 

Sin embargo, en Venezuela ocurre un fenómeno inverso que la narrativa de Machado no puede explicar: tras el secuestro de Nicolás Maduro, no hubo celebraciones. Ni un alma salió a festejar. Por el contrario, el pueblo (mujeres, hombres, jóvenes e incluso niños) ha tomado las calles para protestar contra la invasión y el atropello jurídico. Su narrativa de "libertadora" se estrelló contra un país que no la reconoce, y hoy, líderes mundiales que antes la aplaudían, comienzan a rectificar, reconociendo en Nicolás Maduro Moros la autoridad legítima y el factor de estabilidad.

II. La Guardia Pretoriana de la Diplomacia: Delcy y Jorge Rodríguez y la Dirección Colectiva del PSUV y el Polo Patriotico

Conocedores profundos de la dialéctica revolucionaria y herederos del coraje de su padre, Delcy y Jorge Rodríguez se alzan hoy como los arquitectos de la defensa soberana. La lección ha sido aprendida: el horizonte no es de rendición, sino de una contraofensiva diplomática y legal para lograr la libertad del Presidente.

Diosdado Cabello, el articulador de las bases, del poder popular y del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) ha girado la instrucción de que la Revolución Bolivariana se defiende con el pueblo en la calle, porque esta revolución la esta construyendo el pueblo unido .   

Bajo la dirección colectiva, la estrategia es clara. Mientras el imperio intenta montar un espectáculo judicial en Nueva York, los hermanos Rodríguez, Diosdado, Padrino Lopez y el resto de la dirección del PSUV y el Polo Patriotico encabezan una cruzada por la verdad. Han demostrado que la institucionalidad venezolana funciona y que la lealtad no es una mercancía. Su gestión es la garantía de que la Revolución Bolivariana no solo sobrevive, sino que se intensifica en su fase más crítica, enfrentando al "monstruo" desde sus propias entrañas legales.

III. La Verdad Procesal: El Secuestro ante la Justicia Imperial

La comparecencia de Nicolás Maduro ante un juzgado en Nueva York es, paradójicamente, su primera victoria política en suelo estadounidense. Al declararse inocente, desnuda la fragilidad de una fiscalía que carece de pruebas fehacientes. En el Derecho Internacional, las narrativas no dictan sentencias; las pruebas sí, y aquí brilla la ausencia de estas.

Se han violentado flagrantemente:

1. La Convención de Viena sobre relaciones diplomáticas.

2. El Estatuto de Roma.

3. Convención de Ginebra.

4. Los principios fundamentales de la ONU.

Resulta cínico que Trump pretenda juzgar a un Jefe de Estado por la tenencia de armamento en su propio territorio (una facultad soberana de cualquier Presidente General en Jefe de las FANB) mientras se otorgan libertades a figuras cuyas culpas en el narcotráfico sí fueron probadas, como el caso de Juan Orlando Hernández.

Si sometiéramos a los protagonistas a la prueba de la verdad (polígrafos, exámenes antinarcóticos o incluso listas de asistencia a la infame isla de Jeffrey Epstein), Nicolás Maduro vencería moralmente a Donald Trump y a toda la caterva de acusadores que basan su poder en la difamación y no en la ética.

IV. El 11 de Abril de la Modernidad: Táctica y Resistencia

Maduro, como heredero del legado de Hugo Chávez, ha aplicado una entrega táctica similar a la del 11 de abril de 2002. En aquel entonces, Chávez se entregó para desenmascarar a la oligarquía y al generalato sin tropas, logrando que el pueblo y los militares leales lo rescataran de la Orchila.

Hoy, la lucha se ha internacionalizado. El fraude que Machado pretendió imponer con actas supuestamente resguardadas en un bsnco de Panamá se desmorona por su propio peso. Su "incontinencia verbal" fue su condena: al declarar que la mayoría de los venezolanos, mas del 60%, estaban ligados a actividades ilícitas, confesó voluntariamente que esa mayoría es la que respalda a Maduro. El pueblo ya no consume su "información tóxica"; ha aplicado el tamiz de Sócrates para filtrar la verdad de la mentira.

V. De las Sombras de 2002 al Asedio Global de 2026: La Resistencia Jurídica de Venezuela ante el "Lawfare" Internacional

La historia contemporánea de Venezuela no puede entenderse sin el hilo conductor que une el golpe de Estado de abril de 2002 con la compleja arquitectura de presión internacional que enfrenta el país en 2026. En aquel entonces, el ataque fue frontal y cinético: una ruptura violenta del hilo constitucional que buscaba el desplazamiento físico del poder. Hoy, nos encontramos ante una evolución de esa misma estrategia, una "entrega táctica" donde el campo de batalla se ha desplazado de las calles de Caracas a los tribunales internacionales y los despachos financieros, configurando una lucha que evoca la metáfora de David contra Goliat, donde el Estado venezolano enfrenta al monstruo de la hegemonía desde sus propias entrañas legales.

VI. El Salto de la Fuerza a la Persecución Jurídica

A diferencia de la asonada militar de 2002, la agresión actual se caracteriza por la ausencia de pruebas fehacientes que sustenten las acusaciones de la comunidad internacional contra el gobierno de Nicolás Maduro. Si en el pasado se usó el engaño mediático del "vacío de poder", hoy se emplea el "lawfare" o guerra jurídica. Este mecanismo busca deslegitimar al mandatario no mediante un decreto de facto, sino a través de la asfixia económica y la captura de activos soberanos, lo que constituye una violación flagrante a los principios de autodeterminación.

Desde una perspectiva técnica, esta situación ha puesto a prueba la vigencia del Derecho Internacional. La Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas (1961) ha sido herida de muerte en su artículo 29, que consagra la inviolabilidad de los agentes diplomáticos. El desconocimiento de estas credenciales para ejecutar capturas extraterritoriales no es solo un ataque a Venezuela, sino una amenaza a la seguridad jurídica de todas las naciones, al romper las reglas del juego que permiten la comunicación entre Estados.

VII. El Derecho Internacional como Escudo

En este escenario, el Estado venezolano ha acudido al Estatuto de Roma y a la Corte Penal Internacional, no solo para defenderse, sino para denunciar que las medidas coercitivas unilaterales son, en esencia, crímenes de lesa humanidad. Según el artículo 7 del Estatuto, la privación sistemática de acceso a bienes esenciales para la vida constituye una persecución política y un exterminio indirecto. Esta tesis se refuerza con la Convención de Ginebra, que prohíbe el castigo colectivo de poblaciones civiles, una práctica que el imperialismo moderno ha normalizado bajo el eufemismo de "sanciones".

Asimismo, la Carta de las Naciones Unidas, en sus artículos 2.4 y 2.7, es el pilar que prohíbe la intervención en asuntos internos. La creación de figuras de gobierno paralelas y el secuestro de autoridades son intentos de reescribir la voluntad popular desde el exterior, ignorando que la soberanía reside intransferiblemente en el pueblo.

VIII. El Choque de Constituciones y la Ilegalidad del Secuestro

Uno de los puntos más críticos es la pretensión de aplicar leyes nacionales de potencias extranjeras por encima de la soberanía venezolana. En el ordenamiento de los Estados Unidos, se ha invocado históricamente la polémica Doctrina Ker-Frisbie, la cual permite juzgar a personas traídas ilegalmente a su jurisdicción (secuestro). Sin embargo, esta práctica colisiona con su propia Quinta Enmienda, que exige el debido proceso, y con la Cláusula de Supremacía (Artículo VI), que establece que los tratados internacionales son la ley suprema de la nación. Al violar tratados de extradición y convenciones diplomáticas, el Ejecutivo extranjero no solo agrede a Venezuela, sino que traiciona su propio mandato constitucional.

Frente a esto, la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (CRBV) se erige como una muralla infranqueable. Su Artículo 1 declara la libertad y la independencia como derechos irrenunciables, mientras que el Artículo 13 prohíbe cualquier forma de jurisdicción extranjera sobre el territorio o sus autoridades. Bajo el marco de la CRBV, cualquier intento de captura o secuestro de un Presidente en funciones es un acto nulo que no genera "falta absoluta", sino que activa la resistencia del Estado para preservar la integridad de la República.

En conclusión, la lucha de 2026 es la continuación del espíritu de 2002 por otros medios. Venezuela se defiende hoy con la ley en la mano, demostrando que incluso en un orden global asimétrico, la verdad jurídica es el único camino para derrotar a los Goliat de la era moderna.

Cosas veredes, Sancho. La Revolución Bolivariana hoy no solo está en buenas manos, sino que está en la calle, cuidando su salud mental de las falacias de las redes sociales y esperando el retorno del líder que, desde el centro del imperio, está demostrando la estatura de un pueblo que no se rinde.

* MSc.

omarhdez78.blogspot.com

jueves, 1 de enero de 2026

El Eco de la Mentira: Fanáticos, Ética y el Naufragio de la Verdad en la Venezuela y el Mundo Digital

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¡Sin memoria no hay Victoria!

Por Omar José Hernández Borges *

El Eco de la Mentira: Fanáticos, Ética y el Naufragio de la Verdad en la Venezuela y el Mundo Digital

Como venezolano que observa, analiza y padece el torrente diario de información que inunda nuestras redes y medios, me veo en la necesidad de fijar una posición crítica ante un fenómeno que ha dejado de ser una simple distorsión para convertirse en un ataque sistemático a nuestra psiquis colectiva: la maquinaria de desinformación impulsada por fanáticos y mercenarios de la palabra, que operan con una compulsión que desdibuja la realidad y enferma el debate público.

Este no es un problema nuevo. La sombra del fanático que abraza la mentira como dogma es tan antigua como la política misma. Su estrategia fue sintetizada con cínica perfección por Joseph Goebbels, el arquitecto de la propaganda nazi: "Una mentira repetida mil veces se convierte en una verdad". 

Este axioma perverso del siglo XX ha encontrado en el ecosistema digital venezolano y en el planeta del siglo XXI un terreno fértil y multiplicado. Ya no se necesita una cadena de radio estatal; basta con un ejército de perfiles, algunos anónimos (bots), otros con rostro y nombre, que repiten al unísono consignas diseñadas no para informar, sino para intoxicar.

Lo que vivimos supera la mera propaganda política. Es una patología comunicacional que presenta tres rostros entrelazados y perversamente complementarios:

1. El Periodista Mercenario: Aquel que, habiendo jurado un código de ética, lo traiciona por unos pocos dólares. La Ley de Ejercicio del Periodismo en Venezuela establece un juramento claro: apego a la verdad, respeto al honor, rectificación oportuna. Sin embargo, hemos visto a profesionales que cambian su prestigio, ese capital intangible que tarda años en construirse, por convertirse en portavoces pagados de una matriz de odio. Como dice el refrán, "no tienen forma de recoger el agua lanzada en una alfombra". Su credibilidad, una vez derramada, es irrecuperable. Padecen el pecado de la comisión: actúan activamente en contra de su juramento.

2. El "Influencer" Empírico y Fanático: Este es quizás el fenómeno más dañino de la era actual. Son individuos que, sin formación, sin metodología y sin la más mínima brújula ética, se erigen en oráculos de la verdad. No investigan, no estudian, no contrastan. Son meros repetidores compulsivos de contenido, sofistas digitales que operan con medias verdades y razonamientos falaces. Su fanatismo, usualmente político, los conduce a creer y propagar dogmas carentes de todo fundamento, especialmente en temas técnico-científicos complejos donde su ignorancia brilla de manera obscena. Su objetivo no es iluminar, sino desprestigiar; no es debatir, sino inducir al odio contra funcionarios, instituciones o cualquier persona que simplemente cumple con su trabajo. Creen que forzando una "verdad" inexistente a través de la repetición, se la están "comiendo". La realidad es que su falta de lógica y su evidente intencionalidad los delatan, haciendo que el público avispado pase de largo sobre sus publicaciones, dejándolos hablando solos en su burbuja de irrelevancia.

3. El Ciudadano Desesperado y Psicológicamente Afectado: Este es el destino final de toda esta maquinaria: el ánimo colectivo. El bombardeo constante de noticias falsas, catastróficas y difamatorias busca un "momento de locura colectiva". Sin embargo, en Venezuela ha surgido un contrapoder inesperado: la capacidad crítica de un pueblo que ha desarrollado, por necesidad, un sistema inmune informativo. El venezolano común ha aprendido a aplicar, intuitivamente, los tres tamices socráticos: ¿Es verdad lo que lee? ¿Es bueno? ¿Es útil? Contrasta la narrativa digital con la realidad objetiva que vive en su barrio, en su trabajo, en la calle. Se ha cansado del engaño. Y cuando descubre la falsedad, genera una reacción repulsiva contra el desinformador, ya sea periodista o influencer. La fatiga del receptor es el principio del fin para cualquier estrategia de manipulación masiva.

La evidencia más clara de este fracaso es el efecto contrario que ha generado la campaña internacional y doméstica de desprestigio. Al intentar satanizar hasta lo inimaginable a figuras como el Presidente Maduro, acusándolas de toda suerte de males, y al quedar en evidencia (incluso por declaraciones de actores foráneos) que el objetivo real es el petróleo y las riquezas de la nación, el pueblo no solo desconfía de la acusación, sino que pierde toda credibilidad en los portavoces de esa campaña. La canción lo dice: "por eso me alejo de ti".

Colofón Ético: Un Código para el Empírico Digital

Dado que el periodista ya tiene (y debe cumplir) su juramento, y considerando que los empíricos "influencers" ejercen hoy una influencia masiva sin ningún marco ético, propongo aquí un Código Básico de Ética para el Comunicador Social Digital No Profesional. Estas reglas no son legales, sino morales-éticas, y su adopción voluntaria marcaría la diferencia entre un ciudadano que opina y un mercenario que envenena:

1. Principio de Veracidad y Verificación: No difundirás información que no hayas verificado en al menos dos fuentes confiables y contradictorias. Asumirás que todo contenido que coincida perfectamente con tu sesgo ideológico requiere doble verificación.

2. Principio de Humildad Intelectual: No hablarás con autoridad de temas (económicos, científicos, jurídicos, técnicos) que no dominas. Tu opinión como ciudadano es válida, pero presentarla como verdad experta es un fraude.

3. Principio de Intención Transparente: Dejarás claro cuál es tu posición ideológica y si tienes algún interés o relación con los actores sobre los que opinas. La simulación de neutralidad para engañar es deshonesta.

4. Principio de No Daño: Te abstendrás de difamar, injuriar o incitar al odio contra personas. La crítica a la gestión o a las ideas es legítima; el ataque a la dignidad humana, no.

5. Principio de Rectificación Obligatoria: Cuando te equivoques (y todo ser humano se equivoca), rectificarás de forma visible, con la misma prominencia con que difundiste el error. La incapacidad para rectificar es señal de dogmatismo.

6. Principio de Responsabilidad Psicológica: Serás consciente del impacto emocional que tu contenido puede tener en una población ya vulnerable. No usarás el miedo, la desesperanza o la angustia como moneda de cambio para conseguir mediante engaño posicionamiento o seguidores en las Redes Sociales.

7. Principio de No Ser Instrumento: No prestarás tu perfil, tu imagen o tu herramienta digital (tu celular) para ser un mero repetidor o "bot" humano de consignas pagadas o no verificadas. Tu cerebro debe estar siempre entre la información y el botón de "publicar".

En Conclusión:

Esta batalla inevitable por la verdad no se gana con censura, sino con educación crítica, con ciudadanía activa y con el peso abrumador de la realidad. Los fanáticos y mercenarios de la desinformación operan en el mundo frágil de la mentira. Nosotros, el pueblo, vivimos en el mundo sólido de la realidad cotidiana. Cada vez que contrastamos su narrativa con nuestra experiencia y los hechos objetivos, les quitamos un pedazo de su falso poder.

Hemos llegado a un punto en Venezuela donde la mentira compulsiva, lejos de convencer, hiede. Y el público, hastiado, está aprendiendo a cerrar la ventana a ese hedor. El fanático digital, el periodista tarifado y el operador político que los dirige pueden seguir gritando en su cámara de eco. Pero afuera, en las calles, en los hogares, en la conciencia de un pueblo que ha aprendido a pensar con su propia cabeza, su eco se apaga. 

"Cosas veredes, Sancho", está frase se pretende atribuir a Don Quijote, pero por su forma de expresarse en tan importante libro de la cultura universal, podemos asumirla como parte de su vocabulario para decir: Y sí, las estamos viendo: el lento, pero inexorable, naufragio de la mentira repetida, frente al muro inexpugnable de una sociedad que, a pesar de todo, se aferra a su derecho a discernir la verdad.

*MSc.

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