DESAPARECIDO POLÍTICO DE LA IV REPÚBLICA

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domingo, 25 de octubre de 2026

De las Ciencias Exactas a la Sátira Social: La Raíz Corsa y la Dinastía Fragachán entre la Atenas de Oriente y la Bohemia Caraqueña


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Corresponsales Voluntarios del Pueblo (CVP): N° 0063

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De las Ciencias Exactas a la Sátira Social: La Raíz Corsa y la Dinastía Fragachán entre la Atenas de Oriente y la Bohemia Caraqueña

Resumen Analítico

El presente ensayo histórico analiza en profundidad las raíces consanguíneas, la significación pedagógica y el impacto cultural de la familia Fragachán en Venezuela. Se rescata y documenta el origen corso de la estirpe y su asentamiento fundacional en la población de Aragua de Barcelona (estado Anzoátegui) —emblemática ciudad conocida como la “Atenas de Oriente”—, así como la posterior ramificación del apellido hacia la Guayana venezolana y el eje centro-norte del país. A través de un enfoque historiográfico sustentado en registros civiles, crónicas regionales y fuentes bibliográficas institucionales, se estudian las vidas de sus figuras más preclaras: por un lado, la vertiente académica y científica encarnada por el maestro Narciso Simón Fragachán Valladares (1858–1940) y su hermano Carlos Manuel Fragachán Valladares (N. 1862 – M. 1935); por el otro, la vertiente lírica, poética y popular personificada por el guitarrista y compositor Luis E. Fragachán (N. 1890–M. 1955), autor del inmortal merengue-guasa “El Norte es una Quimera” (1928). Se concluye demostrando cómo una sola estirpe integró el rigor del pensamiento matemático y la dignificación pedagógica republicana con la aguda sátira social y la crónica musical de la identidad nacional.

Introducción y Fundamentación Histórica

La historiografía tradicional venezolana del siglo XIX suele priorizar los epicentros político-militares y las dinámicas caudillistas de la época republicana, opacando a frecuencia los fermentos educativos y civilistas gestados en las regiones o estados del interior de la Venezuela profunda. En las planicies orientales, sin embargo, la ciudad de Aragua de Barcelona ocupó una posición intelectual singular que la llevó a ser calificada por historiadores y cronistas como la “Atenas de Oriente”. Esta caracterización no dependía únicamente de la bonanza agropecuaria de sus tierras, sino de una vocación temprana por las letras, las artes y las ciencias.

A esta atmósfera de refinamiento contribuyó de manera determinante la corriente migratoria procedente de la isla de Córcega, la cual penetró por los puertos de Carúpano y Río Caribe a lo largo del siglo XIX. Si bien una parte de los inmigrantes corsos se dedicó al auge comercial del café y el cacao, ciertas estirpes se adentraron en el interior del país para arraigarse en la vida civil y educativa de las comunidades. Fue en este escenario geocultural donde germinó la familia Fragachán —así como la vertiente Fragachán Valladares—, cuyo tronco común dio origen tanto a insignes educadores positivistas que reorganizaron el sistema de instrucción pública en Oriente y Guayana, como a otros familiares creadores populares que inmortalizaron el sentir urbano en el cancionero venezolano.

El Tronco Común Corso y el Asentamiento Fundacional en Aragua de Barcelona

El arraigo del apellido Fragachán en suelo venezolano se encuentra indisolublemente ligado a la figura de Narciso Fragachán (padre), patriarca de origen corso (Córcega, Francia, N. 1825 – Aragua de Barcelona, Venezuela, M. 1898). Al llegar a la provincia oriental a mediados del siglo XIX, se integró al dinamismo social de Aragua de Barcelona en una era marcada por la fundación del Colegio “El Entusiasmo” (1839), el primer instituto privado de educación secundaria del oriente venezolano.

Narciso Fragachán (padre) sirvió como vicerrector, preceptor y promotor de la instrucción primaria y secundaria en la localidad. De su matrimonio con doña Isabel Valladares (Aragua de Barcelona, N. 1835 – ibídem, M. 1905) nació una descendencia que asumiría el magisterio como una misión civilizadora, interactuando con los vertiginosos cambios políticos de la época, caracterizados por el predominio territorial de sus paisanos los generales José Tadeo (nació en Amana de Tamarindo en las inmediaciones de lo que hoy es Maturín y se radicó junto a su padre y madre en el hato familiar “El Roble”  y José Gregorio Monagas Burgos nació en Aragua de Barcelona y el resto de seis hermanos más). Frente a la inestabilidad caudillista, la dinastía Fragachán contrapuso la tiza, la gramática y el cálculo como cimientos de la construcción republicana.

Rasgos Biográficos de la Dinastía Fragachán

1. Narciso Simón Fragachán Valladares (1858–1940)

  • Lugar y fecha de nacimiento: Aragua de Barcelona, Estado Anzoátegui, 4 de mayo de 1858.
  • Lugar y fecha de fallecimiento: Caracas, Distrito Federal, 13 de abril de 1940 (sepultado en el Cementerio General del Sur).
  • Trayectoria y Aportes: Es considerado uno de los pedagogos civiles más prominentes de la Venezuela de fines del siglo XIX y principios del XX. Hijo de Narciso Fragachán y doña Isabel Valladares, inició sus estudios en el oriente venezolano y dedicó sus primeros años de juventud a la reorganización escolar. Entre 1880 y 1886 presidió la Junta de Instrucción Pública del distrito Aragua del antiguo Estado Bermúdez.

El 15 de septiembre de 1884 fundó en su pueblo natal el emblemático Colegio “La Asunción”, institución que regentó y dirigió con mano firme hasta 1910, formándose bajo su tutela generaciones de ilustres profesionales orientales. En 1895 escribió y publicó su reconocida obra didáctica Compendio de Aritmética Práctica, adoptada ampliamente en los planteles venezolanos por su rigor sintáctico y claridad metodológica.

En 1916, respondiendo a la necesidad de expandir la educación secundaria hacia el sur del país, se trasladó a Ciudad Bolívar, donde fundó el Liceo Guayana (institución que comenzó sus labores en la calle Libertad con 17 estudiantes hasta alcanzar una matrícula superior a los 150 alumnos). Tras una fecunda trayectoria en Guayana, se radicó en Caracas, donde dirigió el Externado Colegio Sucre y continuó su labor docente hasta ser condecorado por el Estado venezolano por sus Bodas de Oro Magisteriales.

2. Carlos Manuel Fragachán Valladares (N. 1862–M. 1935)

  • Lugar y fecha de nacimiento: Aragua de Barcelona, Estado Anzoátegui, c. 1862.
  • Lugar y fecha de fallecimiento: Ciudad Bolívar, Estado Bolívar, c. 1935.
  • Trayectoria y Aportes: Hermano de Narciso Simón Fragachán Valladares y cofundador de la tradición educativa familiar. Se desempeñó como educador, administrador escolar y apoyo técnico en el Colegio “La Asunción” de Aragua de Barcelona. Cuando su hermano emprendió el traslado hacia la capital y posteriormente hacia el Estado Bolívar, Carlos Manuel garantizó la operatividad y la continuidad de las aulas en el oriente.

Posteriormente se estableció en Ciudad Bolívar para incorporarse al cuerpo docente del Liceo Guayana. Su descendencia continuó el legado del apellido en el área de la salud y la ciencia, destacando su hijo, el médico Dr. Carlos Fragachán (N. 1895–M. 1970), fundador de la emblemática Clínica Fragachán en Ciudad Bolívar, y el farmacéutico Juan Fragachán (N. 1898–M. 1968), consolidando la vertiente científica e institucional del linaje.

3. Luis E. Fragachán (N. 1890–M. 1955)

  • Lugar y fecha de nacimiento: Puerto Cabello (con estancia y vínculos familiares en Villa de Cura, Caracas y el eje central), Estado Carabobo, c. 1890.
  • Lugar y fecha de fallecimiento: Caracas, Distrito Federal, c. 1955.
  • Trayectoria y Aportes: Perteneciente a la rama centro-norte de la familia (sobrino en segundo grado o primo coetáneo de la siguiente generación del tronco de Aragua de Barcelona), Luis E. Fragachán encarnó la vertiente poética, bohemia y musical de la dinastía. Destacó como prolífico poeta, refinado compositor y ejecutor de la guitarra popular venezolana.

Hacia finales de la década de 1920 viajó a la ciudad de Nueva York. La experiencia en territorio estadounidense estuvo marcada por el desencanto ante la barrera idiomática, las exigencias laborales de la urbe y los rigores de la Ley Seca. A su regreso a Caracas, canalizó su vivencia a través de la guasa caraqueña (ritmo derivado del merengue en compás de 5/8). Hacia 1928 compuso la música y letra de “El Norte es una Quimera”, pieza que desmitificó con humor punzante el "sueño americano" e ironizó sobre las exageradas historias de triunfo contadas por paisanos como el cantautor Lorenzo Herrera.

Además de este clásico imperecedero, publicó los poemarios Retumbo y Llamaradas, y dejó un valioso legado de composiciones como El Ávila, Se quemó en tus ojos, Promesa, Mi guitarra enferma y Amor de madre.

Análisis Histórico-Comparativo de las dos Vertientes Familiar

El mapa que traza la genealogía de la familia Fragachán revela la articulación de dos vertientes expresivas de un mismo tronco intelectual corso

Tronco Originario Corso Narciso Fragachán (Padre)

    (N. 1825 – M. 1898) / Madre. Isabel Valladares

                                |

 +---------------------------+---------------------------+

       |                                                 |

  RAMA ORIENTAL Y ACADÉMICA                        RAMA CENTRO-NORTE Y

                                                                                 LÍRICA

(Aragua de Barcelona / Guayana)                           (Caracas / Puerto Cabello /       

                                                                                   Villa de Cura)                                                                                                       

  Narciso Simón Fragachán Valladares                   Luis E. Fragachán

  (1858 – 1940)                                                        (N. 1890 – M. 1955)

  [Compendio de Aritmética Práctica]                      “El Norte es una Quimera”

                                                                            

  Carlos Manuel Fragachán Valladares                  Bohemia musical, poesía

  (N. 1862 – M. 1935)                                             y crónica urbana en 5/8

      

  Dr. Carlos Fragachán

  (Fundador Clínica Fragachán)

    

Juan Fragachán (N. 1898–M. 1968)

 Farmacéutico en Bolívar.


Dimensión Analítica

Vertiente Académica (Anzoátegui / Bolívar)

Vertiente Lírica y Bohemia (Caracas / Centro)

Representantes Principales

Narciso Simón y Carlos Manuel Fragachán Valladares

Luis E. Fragachán

Ámbito Institucional

Colegios “El Entusiasmo” y “La Asunción”, “Liceo Guayana”

Tertulias de la bohemia caraqueña, retretas y publicaciones poéticas

Aporte Escrito / Obra Cumbre

Narciso Fragachán Compendio de Aritmética Práctica (1895)

“El Norte es una Quimera” (1928); poemarios Llamaradas y Retumbo

Sustrato Filosófico

Positivismo pedagógico, civilismo y rigor científico

Crónica costumbrista, sátira social e ironía crítica

La convergencia de ambas ramas se consolidó a mediados del siglo XX en Caracas, ciudad donde el maestro Narciso Simón culminó sus días como director venerado de la educación capitalina y donde las guasas y canciones de Luis Fragachán pasaron a formar parte indeleble del patrimonio cultural e identitario de la nación.

Conclusión

La reconstrucción historiográfica de la familia Fragachán permite comprobar el inestimable aporte que la inmigración corsa y las familias ilustres de Aragua de Barcelona brindaron a la civilidad venezolana. Lejos de constituir trayectorias aisladas, la severidad matemática del pedagogo positivista en la Atenas de Oriente y la gracia corrosiva del poeta bohemio en la Caracas gomecista representan las dos caras de un mismo compromiso con la palabra y el pensamiento. Para la historia educacional y cultural de Venezuela, la dinastía Fragachán permanece como un testimonio perdurable de rigor, talento y patriotismo.

Hoy en gran parte del territorio venezolano, en oriente y centro del país las familias Fragachán y Valladares, oriundos de Aragua de Barcelona, hacen su aporte en los diferentes campos de la educación y de las ciencias, como un legado de sus antepasados, quienes formaron a generaciones de venezolanos que de alguna manera contribuyeron y aun contribuyen con el desarrollo de Venezuela.

Quien suscribe es egresado del glorioso Liceo Narciso Fragachán de Aragua de Barcelona, el 27 de septiembre de 1973.

Bibliografía Referencial y Fuentes Verificables

Centro Zuliano de Investigaciones Genealógicas. (2023). Huellas de la inmigración en Córcega y su impacto en la sociedad venezolana. Maracaibo: Ediciones del Centro.

Fernández, Américo. (19 de diciembre de 2011). Fragachán, creador del primer Liceo en Guayana. Crónicas Angostureñas. Ciudad Bolívar.

Fundación Empresas Polar. (2012). 200 Educadores Venezolanos: Siglos XVIII al XXI. Caracas: Ediciones Bicentenario FEP, pp. 142-145.

Fundación Empresas Polar. (s.f.). Fragachán Valladares, Narciso Simón. En Diccionario de Historia de Venezuela. Caracas: Fundación Empresas Polar.

Fragachán Valladares, Narciso Simón. (1895). Compendio de Aritmética Práctica para las escuelas venezolanas. Caracas: Imprenta y Litografía del Comercio.

Morgado, José Manuel. (1945). Prosa y Poesía: Homenaje a los poetas populares y a la bohemia venezolana. Caracas: Editorial Vargas.

Venezuela de Antaño. (1 de mayo de 2015). Historia y contexto de la canción urbana: El norte es una quimera (1928). Caracas: Archivo Histórico de la Música Popular.

 

 



martes, 6 de octubre de 2026

La ilusión del pendejo

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¡Sin Memoria No Hay Victoria!


La ilusión del pendejo 


La estrategia de la derecha fascista siempre ha sido guiada por la doctrina de Maquiavelo: Divide y vencerás. Esa máxima, extraída de El Príncipe y aplicada con precisión milimétrica por los factores de poder que históricamente han saqueado a Venezuela, no es un simple aforismo de manual. Es el manual de operaciones de quienes, desde la sombra del imperio y sus testaferros criollos, pretenden fracturar la unidad del pueblo para poder reinar sobre sus despojos.


Y esto lo relaciono con la siguiente reflexión de extracción popular: "si usted es un pobre que piensa que la derecha le solucionará sus problemas, déjeme decirle que usted es un pobre pendejo".


Así es y será siempre hasta que triunfe el verdadero socialismo, el de Cristo, el de Bolívar y el de Chávez. El pobre al poner sus esperanzas en el oligarca que lo oprime y le extrae hasta la última gota de sudor para enriquecerse con su plusvalía, no se da cuenta que contribuye en su propia destrucción y explotacion. Si no hay una justa distribución de la riqueza producida por el trabajador seguirá dominando el esclavismo disfrazado de Pacto Social.


Esa es la esencia perversa del pacto colonial que la derecha fascista quiere restaurar. Nos quieren divididos por colores de camiseta, por barrios, por apellidos, por odios fabricados en laboratorios de guerra sucia, para que mientras nos enfrentamos entre nosotros, ellos sigan acumulando riqueza y poder, a expensas de la miseria del explotado de siempre: el pueblo.


Porque ver al pueblo pobre defendiendo a quienes lo han despreciado toda la vida es un espectáculo que ni Cervantes habría podido imaginar. Pero también veremos, y ya lo estamos viendo, al pueblo despertar, organizarse y barrer con la mentira. La memoria es nuestra trinchera. Sin memoria no hay victoria, y la victoria del socialismo verdadero —el que pone al pobre en el centro y no en la cola del hambre— será inevitable.


Cosas veredes, Sancho.

omarhdez78.blogspot.com

martes, 29 de septiembre de 2026

El testimonio autobiográfico del Capitán de Caballería Braulio Fernández: De los Pérez de Aragua de Barcelona

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¡Sin Memoria No Hay Victoria¡


Autor: Omar José Hernández Borges 


25 de enero de 2024


El testimonio autobiográfico del Capitán de Caballería Braulio Fernández: De los Pérez de Aragua de Barcelona 


Quiero destacar las vivencias de un soldado de nuestra época de independencia, donde la patria era como la madre misma de quienes combatían en ambos bandos, destacar lo que refleja  el sentir del guerrero perteneciente al estrato popular durante la Independencia y por la declaración genealógica de su última voluntad. 


En sus memorias, el militar enfatizó su pertenencia a los Pérez de Aragua de Barcelona para sellar su linaje familiar y arraigo oriental, reconociendo que nació en Zaraza, en el llano guariqueño. 


El militar venezolano Braulio Fernández (1790–1887) protagonizó una de las trayectorias más humanas y singulares de la Guerra de Independencia, cuyo valor histórico radica en representar la perspectiva del soldado común que transitó por ambos bandos del conflicto antes de consagrar su memoria y declarar su arraigado linaje con los Pérez de Aragua de Barcelona.


A los 96 años de edad, ya ciego, dictó sus vivencias a sus hijos Santos, Mateo y Lucio Fernández, en lo que es hoy la pujante ciudad de Anaco, en el centro del Estado Anzoátegui, legando un testimonio invaluable sobre la supervivencia, la identidad y las complejidades de las lealtades políticas en la Venezuela del siglo XIX.


Su Biografía.


Nacido el 25 de marzo de 1790 en Chaguaramal de Mayorga, perteneciente al actual municipio Zaraza en el estado Guárico, Fernández creció en un entorno profundamente vinculado a las llanuras orientales. Su incursión en el proceso emancipador comenzó temprano; en 1810 se alistó en las filas republicanas como asistente del capitán José Arboláis. Cuatro años más tarde, formó parte de los defensores patriotas en la trágica Batalla de Aragua de Barcelona del 17 de agosto de 1814, un enfrentamiento caracterizado por una violencia extrema donde las fuerzas realistas de Francisco Tomás Morales diezmaron a la población. En medio del colapso, Fernández se rindió ante los soldados enemigos, quienes de manera providencial le perdonaron la vida sin ultrajarlo, un acto de clemencia que marcó un punto de inflexión en su lealtad militar. 


A partir de ese momento, Fernández se integró a las fuerzas realistas y participó en diversas acciones militares. Su disciplina, destreza y notables condiciones físicas hicieron que en 1818 fuera seleccionado en Valencia entre más de mil hombres para formar parte de la prestigiosa guardia de honor del general español Pablo Morillo, alcanzando el grado de teniente. No obstante, la dinámica de la guerra en la cuenca del Unare comenzó a transformarse hacia 1820, propiciando que muchos combatientes populares reevaluaran su posición. En 1821, Fernández decidió retornar formalmente a la causa republicana, presentándose junto al comandante Hilario Torrealba ante el general José Gregorio Monagas. Su reincorporación fue inmediata y sumamente estratégica; bajo el mando del general José Francisco Bermúdez, sirvió como guía del ejército y guardia de honor durante la famosa campaña de distracción sobre Caracas y los valles de Aragua, una maniobra crucial efectuada semanas antes de la Batalla de Carabobo. 


A lo largo de diecinueve años de servicio activo en un conflicto devastador, Fernández jamás recibió una sola herida, un hecho fortuito que prolongó su existencia hasta las postrimerías del siglo. Tras el fin de la guerra, contrajo matrimonio en 1829 con Rosalía Guzmán y Colón en San José de Unare, manteniendo posteriormente una participación activa en la política regional en respaldo a Antonio Leocadio Guzmán. Su fallecimiento ocurrió el 28 de febrero de 1887 en Anaco de San Francisco. 


Desde Zaraza a Anaco: su Ayer y Hoy

 

En sus últimos días, al dictar el manuscrito que posteriormente se publicaría bajo el título "¡Alto esa Patria!: hasta segunda orden", Fernández se aseguró de plasmar una declaración de identidad fundamental para su descendencia. Al afirmar explícitamente a sus hijos que él pertenecía al tronco familiar de los Pérez de Aragua de Barcelona, el anciano veterano no solo buscaba esclarecer su genealogía en una época de registros fragmentados por la guerra, sino también legitimar su pertenencia histórica a una comunidad de gran relevancia cultural y política en el oriente venezolano.


Ese escrito final transformó sus memorias de un simple relato de campaña militar a un testamento de arraigo familiar, consolidando la memoria de los Pérez dentro de la narrativa de la construcción republicana. 


Cosas veredes, Sancho.


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#insurgenciadelsigloxxi


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¡Sin Memoria No Hay Victoria¡


Autor: Omar José Hernández Borges 


30 de abril de 2024


         ENSAYO


Las Razones del Soldado: Identidad, Memoria e Hibridez Política en el Testimonio de Braulio Fernández


Introducción


El estudio historiográfico de la Guerra de Independencia de Venezuela ha estado tradicionalmente dominado por las narrativas de los grandes próceres, un enfoque elitista que relegó a los combatientes de las clases populares al anonimato. Sin embargo, el rescate de fuentes egodocumentales a finales del siglo XX permitió reevaluar el conflicto desde la base social. Un ejemplo excepcional de esta corriente es el testimonio de Braulio Fernández (1790–1887), un militar guariqueño cuya trayectoria encarna las contradicciones, la violencia y los constantes cambios de bando que caracterizaron la contienda social y militar del siglo XIX (Straka, 2019). 


El valor fundamental de su figura no solo estriba en su supervivencia física a lo largo de diecinueve años de servicio activo, sino en la preservación de su memoria biográfica. Ya anciano y ciego, Fernández dictó sus memorias a sus hijos en el pueblo de Anaco, en el hoy Estado Anzoátegui, legando un manuscrito que constituye un eslabón clave para comprender la mentalidad del soldado común venezolano, sus alianzas cambiantes y la imperiosa necesidad de fijar un linaje de honor, vinculándose explícitamente a los Pérez de Aragua de Barcelona (Straka, 2019). 


Ese documento no solo sobrevivió en el ámbito privado, sino que sirvió de puente cultural intergeneracional a través del rescate literario del poeta Caupolicán Ovalles y su posterior adaptación cinematográfica realizada por su hijo, el cineasta Caupolicán Ovalles, convirtiendo la microhistoria de un soldado decimonónico en un referente del cine histórico contemporáneo en Venezuela (Lovera De Sola, 2020; Straka, 2019). 


Entre el Rey y la República: La Trayectoria Militar de Braulio Fernández


Braulio Fernández nació el 25 de marzo de 1790 en el caserío de Chaguaramal de Mayorga, en las inmediaciones de la actual población de Zaraza, estado Guárico (Lovera De Sola, 2020; Soto, 2012). 


Su inserción en el proceso bélico comenzó en 1810 dentro de las filas del bando patriota, sirviendo inicialmente como asistente del capitán José Arboláis (Soto, 2012). No obstante, el crudo realismo de la guerra en el oriente venezolano transformaría radicalmente su destino militar. 


El 17 de agosto de 1814, Fernández participó en la sangrienta Batalla de Aragua de Barcelona, un enfrentamiento cruento donde las fuerzas realistas comandadas por Francisco Tomás Morales infligieron una derrota devastadora a la resistencia republicana (Scribd, 2023; Straka, 2019).


Tras el colapso de las líneas patriotas, el joven soldado fue capturado; sin embargo, en un giro providencial y ajeno a la violencia generalizada de la época, las tropas enemigas decidieron perdonarle la vida sin someterlo a ultrajes (Soto, 2012). 


Este acto de clemencia propició su asimilación inmediata al bando monárquico, una práctica común entre los combatientes populares debido a la falta de una conciencia ideológica plenamente cohesionada en los estratos bajos (Straka, 2019).


Fernández sirvió con destacada disciplina dentro del ejército realista durante los siguientes siete años. Su complexión atlética y su destreza en el campo de batalla llamaron la atención de los altos mandos, al punto de que en 1818, tras una rigurosa selección en Valencia entre más de mil aspirantes, fue incorporado formalmente a la selecta guardia de honor del general español Pablo Morillo, logrando el ascenso al grado de teniente (Soto, 2012). 


La transformación de las condiciones políticas y militares de la cuenca del Unare hacia 1820 motivó un nuevo cambio de rumbo en sus lealtades. 


En 1821, Fernández desertó de las filas realistas para reincorporarse de manera definitiva a la causa republicana, presentándose ante el general José Gregorio Monagas (Soto, 2012). 


Bajo las órdenes del general José Francisco Bermúdez, su conocimiento geográfico del terreno fue vital al desempeñarse como guía y guardia de honor durante la campaña de distracción sobre Caracas y los valles de Aragua, una maniobra militar decisiva orientada a dispersar las fuerzas monárquicas antes de la Batalla de Carabobo (Soto, 2012). 


A pesar de combatir activamente en un entorno caracterizado por la letalidad absoluta, Fernández tuvo la particular fortuna de concluir su servicio militar como Capitán de Caballería sin haber recibido una sola herida física en los campos de batalla (Soto, 2012). 


El Dictado de Anaco y la Reivindicación de los Pérez de Aragua de Barcelona


Tras el fin de las campañas de emancipación y la posterior consolidación de la República, Fernández se retiró a la vida civil, estableciendo su residencia definitiva en el pueblo de Anaco, ubicado en el oriente del país (Straka, 2019). 


Fue en este retiro rural donde el veterano, alcanzando la longevidad de 96 años y sumido en la ceguera total, decidió fijar su memoria histórica para la posteridad (Straka, 2019). 


Ante la imposibilidad física de escribir por sus propios medios, Fernández recurrió al dictado oral frente a sus hijos Santos, Mateo y Lucio Fernández, quienes transcribieron rigurosamente cada uno de los episodios de su vida bélica (Straka, 2019). 


El manuscrito resultante de estas jornadas de dictado doméstico posee un valor lingüístico e historiográfico fundamental, puesto que la transcripción directa a cargo de sus hijos conservó la estructura vernácula, las expresiones coloquiales y el tono directo propio del soldado de tropa del siglo XIX, carente de las afectaciones retóricas de las élites ilustradas (Straka, 2019). 


Es precisamente en el epílogo de este manuscrito, concebido como su última gran declaración biográfica y testamento espiritual, donde Braulio Fernández enfatiza un dato genealógico central: su filiación directa como perteneciente al tronco y linaje de los Pérez de Aragua de Barcelona. En una Venezuela devastada por las guerras civiles subsecuentes y con sistemas de registro parroquial fragmentados por la violencia, la adscripción explícita a los Pérez de Aragua de Barcelona no constituía un mero detalle incidental. Significaba una estrategia de legitimación social y honorabilidad familiar, vinculando su descendencia a un apellido firmemente asentado en una de las poblaciones coloniales de mayor raigambre histórica, política y económica del oriente venezolano, dado que Aragua de Barcelona era un emporio agroeconómico que sustentaba a las fuerzas patrióticas, confiriendo así un sentido de nobleza republicana y arraigo territorial a sus hijos frente a las vicisitudes del convulso panorama finisecular. 


Del Manuscrito a la Imprenta de Píritu: Publicación y Rescate Editorial


El trayecto del relato oral de Fernández hacia el formato impreso comenzó poco después de su fallecimiento, ocurrido el 28 de febrero de 1887 en Anaco de San Francisco, (Lovera De Sola, 2020).


Conscientes del inestimable legado que custodiaban, sus hijos gestionaron el traslado del manuscrito original hacia las costas orientales. De este modo, la primera impresión de su libro se materializó en el taller editorial de la célebre Imprenta "La Voz de Oriente", ubicada en la histórica población de Píritu, circulando inicialmente en forma de folleto abreviado entre los años 1887 y 1889 (Straka, 2019). 


Durante décadas, este valioso folleto permaneció confinado al olvido historiográfico y al coleccionismo privado, hasta que a mediados del siglo XX fue rescatado por figuras de la intelectualidad venezolana, entre ellos Víctor Manuel Ovalles, lo que derivó en una edición formal en 1967 bajo el título "¡Alto esa Patria!: hasta segunda orden" (Soto, 2012). 


No obstante, el hito fundamental en la reinterpretación contemporánea del texto lo marcó el destacado poeta y escritor vanguardista Caupolicán Ovalles (1936–2001), quien poseía un lazo de parentesco consanguíneo directo con el linaje del militar (Lovera De Sola, 2020; Straka, 2019). 


Ovalles, fascinado por la crudeza y la autenticidad del testimonio de su antepasado, procedió a transcribir el texto original para incluirlo dentro de su célebre obra Antología de la literatura marginal, publicada en el año 1977 (Straka, 2019). 


A través de esta inclusión, el poeta Ovalles logró desplazar las memorias de Braulio Fernández desde la periferia de los escritos olvidados hacia el centro del debate sobre la identidad popular y la literatura testimonial en Venezuela. 


El Legado en el Cine Contemporáneo: La Película de Caupolicán Ovalles (Hijo)


El vínculo familiar con el testimonio del teniente Fernández se extendió hacia la siguiente generación, encontrando un nuevo cauce de expresión en las artes visuales del siglo XXI. 


El cineasta Caupolicán Ovalles (hijo), asumiendo la herencia histórica investigada por su padre y el valor del texto editado en Píritu, seleccionó la autobiografía de su antepasado como el fundamento absoluto para la creación de su ópera prima cinematográfica (Lovera De Sola, 2020; Soto, 2012). 


Estrenada en las salas de cine venezolanas en el año 2012, la película fue titulada Memorias de un soldado (Lovera De Sola, 2020; Straka, 2019). 


El largometraje dirigido por Ovalles (hijo) se estructuró como una rigurosa adaptación del manuscrito dictado en Anaco, Anzoátegui, plasmando con crudeza visual las vicisitudes del Teniente Braulio Fernández y su compleja interacción con su jefe militar, el comandante Hilario Torrealba (Soto, 2012). 


La trascendencia de la película radica en su capacidad para romper con los mitos monolíticos de la cinematografía épica tradicional americana; en lugar de idealizar el conflicto, el filme retrata fielmente las contradicciones humanas del soldado común que debe cambiar de bando para salvaguardar la vida, humanizando la Guerra de Independencia y proyectando a nivel masivo las memorias que un anciano ciego dictó en el oriente del país para salvaguardar el honor de los Pérez de Aragua de Barcelona (Straka, 2019). 


Conclusión


La vida y obra dictada de Braulio Fernández representan un valioso monumento a la microhistoria venezolana, evidenciando que las dinámicas de la Independencia estuvieron profundamente marcadas por la hibridez política y el instinto de supervivencia de las clases populares. Desde su bautismo de fuego en la trágica Batalla de Aragua de Barcelona, pasando por su rol en la selecta guardia del general realista Pablo Morillo, hasta su definitivo retorno republicano bajo el mando de Bermúdez, Fernández personificó la fluidez de un proceso bélico que no se limitaba a dicotomías ideológicas abstractas. Su retiro en Anaco, Anzoátegui, y el posterior dictado a sus hijos cristalizaron no solo una crónica de guerra insustituible, sino un acto de autoafirmación genealógica destinado a inmortalizar el linaje de los Pérez de Aragua de Barcelona.

Gracias a la preservación editorial iniciada en la modesta imprenta de Píritu, al rescate literario de Caupolicán Ovalles y a la posterior transposición cinematográfica de Caupolicán Ovalles hijo en "Memorias de un soldado", el testimonio de este combatiente común trascendió las barreras del tiempo, recordando a la historiografía contemporánea que la identidad de una nación también se construye desde la mirada de quienes empuñaron las armas en el anonimato de las llanuras orientales.


Referencias Bibliograficas 


Lovera De Sola, R. (2020). Caudillos, gamonales y guerrilleros en la memoria venezolana VI. La Weidner Cósmica. https://josefinaweidner.wixsite.com/laweidnercosmica/single-post/caudillos-gamonales-y-guerrilleros-en-la-memoria-venezolana-vi-roberto-lovera-de-sola 


Scribd. (2023). Los Canarios en la Independencia de Venezuela. https://es.scribd.com/document/664740711/Los-Canarios-en-La-Independencia-de-Vene 


Straka, T. (2019). Las razones de Don Braulio, o el realismo popular venezolano como problema historiográfico. Varia Historia, 35(67), 185-217. https://www.redalyc.org/journal/3844/384457840005/html/

 

Soto, M. (2012). Vida de soldado guariqueño es llevada al cine. San Juan de los Morros y el Estado Guárico. http://sanjuandelosmorros.blogspot.com/2012/08/vida-de-soldado-guariqueno-es-llevada.html 


Cosas veredes, Sancho.

omarhdez78.blogspot.com



domingo, 13 de septiembre de 2026

Retrato de un Titán: Manuel Rafael Ledezma Mendoza ("El Peluo") - Aragua de Barcelona.

 

Insurgencia del Siglo XXI

Otra forma de informar y opinar

Glorias Deportivas del Estado Anzoátegui

Retrato de un Titán: Manuel Rafael Ledezma Mendoza ("El Peluo")

Pasión, Mística y Gloria del Deporte Aragüense

Datos Biográficos, Raíces y Siembra Final

  • Nombre completo: Manuel Rafael Ledezma Mendoza (conocido entrañablemente como "El Peluo" o "El hombre de 4.º grado").

  • Fecha de nacimiento: 25 de marzo de 1943.

  • Lugar de nacimiento: Aragua de Barcelona, Estado Anzoátegui.

  • Fallecimiento y siembra: 19 de marzo de 2026, en su amada Aragua de Barcelona, a tan solo seis días de cumplir 83 años de edad. Su partida súbita ocurrió a media mañana, mientras realizaba su cotidiano recorrido hacia la Plaza Bolívar para tertuliar con sus amigos. Coincidió en el calendario con la festividad de San José en Elorza, Estado Apure.

  • Filiación: Hijo de Juan Rafael Ledezma Guzmán (popularmente conocido en el pueblo como "Juan Peluo", por la abundancia de vello corporal de donde heredó Manuel el apodo) y Teresa de Jesús Mendoza de Ledezma.

  • Núcleo familiar: Ocupó el quinto lugar entre nueve hermanos. Por parte materna: Luis Felipe y Luis Humberto Mendoza. Del matrimonio de sus padres: Juan, Francisca, Manuel, Domingo, José Luis, Zoraida y Omar Ledezma Mendoza.

  • Hogar de infancia: Avenida Anzoátegui, a escasos metros de El Calvario (actual Parque José Gregorio Monagas Burgos) y vecino de la Estación de Servicio "La Coromoto" con sus dispensadores de gasolina de la empresa estadounidense Phillips 66, dirigida por  Narciso Vegas.



Formación académica: Formado desde los 16 años en la escuela nocturna Dr. Domingo Guzmán Bastardo (donde cursó hasta el 4.º grado) bajo la guía de sus maestras Carmen Elena Urbáez de Martínez, Isabel Gago y Ramona Matute de Pérez.

La Forja de un Atleta: El Trabajo Diario como Entrenamiento

Desde los 12 años, Manuel se formó en la disciplina del trabajo rudo para apoyar a su padre en la matanza de cerdos, faena del conuco, acarreo de leña y agua a domicilio, así como en la comercialización del cochino beneficiado.

Su jornada comenzaba entre las 4:00 y las 4:30 a. m., repartiendo carne de cerdo a las casas de pensión e inquilinos. En 1955, Aragua de Barcelona gozaba de un gran dinamismo económico al contar con el bachillerato completo —servicio educativo ausente en aquella época en El Tigre, Anaco, El Chaparro, Santa Ana o Barcelona—, atrayendo a numerosos estudiantes, agentes viajeros y comerciantes cuyos familiares los visitaban con frecuencia.

Entre las residencias y comercios a los que despachaba destacan:

  • Rosario Boet (esquina de la calle Bolívar con Colón, en la ubicación actual del Banco de Venezuela).

  • Lula Pared (calle Miranda, residencia del "Catire" Pared).

  • Fuente de Soda (calle Sucre con la antigua calle Piar, espacio que dio paso al bulevar de la Plaza Bolívar).

  • Hotel Guayana (calle Sucre con calle Freites, residencia de la familia Ledesma).

  • Familia Castellanos (calle Miranda).

  • Carmen Cairo (salida hacia Zaraza).

  • Sra. Blanca y Carmen Luisa Evans de Martínez (calle Anzoátegui).

  • Eleonora Arreaza (calle Sucre, frente a la casa natal de José Gregorio Monagas Burgos).

  • Buenos Aires (Casa de la familia Castillo, donde residía Marcelo).

  • Danubio Azul (frente al frigorífico local).

  • Herminia Cumana y Francisca Boet (calle Colón, frente al Banco de Venezuela).

  • Familia Sifontes (frente a la casona histórica donde bailó el Libertador Simón Bolívar en 1814).

  • Familia Paiva (calle Anzoátegui, frente al actual Mercado Municipal).

  • Hotel Aragua y Familia Aguirre (calle Bolívar, residencia de la familia Triana).

  • Entre otras familias, que no las recuerdo en estos momentos.

Ese recorrido lo realizaba a pie, cargando los productos cárnicos en un saco a lo largo de unos 12 viajes diarios. Las entregas más lejanas y pesadas las despachaba de primero por orientación de su padre. Aquella exigente rutina diaria, mantenida entre los 12 y los 17 años sin descanso sabatino ni dominical, no solo garantizó el sustento del negocio de "Juan Peluo", sino que templó en silencio la capacidad pulmonar y la resistencia física del joven Manuel.

Del Reparto al Pedaleo Imparable

Hacia 1960, cuando frisaba los 18 años, la economía local demandó mayor movilidad y su padre adquirió una bicicleta de reparto provista de un cajón frontal. Manuel comenzó entonces a adentrarse en los caseríos y campos de Aragua de Barcelona para comprar y buscar los cochinos que negociaba su padre.

Su vocación ciclística nació en esa faena. Su padrino, Héctor Rojas, lo descubrió al observarlo desplazarse con absoluta soltura sobre la bicicleta de reparto completamente cargada desde la Vuelta del Caro hacia el pueblo, notando de inmediato su extraordinario potencial.

En las carreras de días festivos organizadas en el pueblo, Manuel ganaba limpiamente sobre su herramienta de trabajo. El esfuerzo continuo de adentrarse en los caminos rurales con peso adaptó sus piernas y pulmones a tal punto que competir en la bicicleta de reparto sin carga le resultaba un paseo, mientras sus rivales mostraban un visible agotamiento. Su dominio en las categorías de reparto y paseo fue tan absoluto que terminaron por impedirle disputar los premios principales para dar opción al resto de los competidores.

El Debut en el Ciclismo Profesional (24 de junio de 1960)

Para medirse en el ciclismo organizado contó primeramente con la resistencia de su padre, quien prefería que se dedicara al trabajo. No obstante, logró su aprobación y Juan Ledezma le compró fiada una bicicleta marca "Hércules" al señor Adrián Salas, cancelada progresivamente a fuerza de frito, chicharrón y carne de cerdo.

El 24 de junio de 1960, en el marco de las tradicionales fiestas patronales de San Juan Bautista —que abarcaban una semana de actividades como la elección de la reina, toros coleados, cochino y palo encebado, carreras de sacos y de burros, bailes de gala y conciertos de artistas criollos—, se celebró la gran competencia ciclística.

La ruta partió desde La Bodega de Fernando Fuentes, en el sector Los Dividives, con meta en la Plaza Bolívar. Era la primera vez que Manuel competía en la categoría de bicicletas profesionales o especiales, enfrentándose a corredores locales y de pueblos vecinos como Anaco, Santa Ana y El Chaparro.

Al cruzar victorioso la línea de llegada, Lindolfo Oquendo, presidente del comité de las fiestas patronales, inmortalizó el momento al exclamar con asombro ante la multitud:

"¡Hoy ganó un fantasma que nunca había corrido en bicicletas especiales!"

Adversidad, Solidaridad Ciudadana y Amor a la Patria Chica

Para afiliarse formalmente a la Asociación de Ciclistas de Aragua de Barcelona se le exigía contar con una bicicleta profesional propia, cuyo valor ascendía a Bs. 530,00 (una cifra que no se conseguía fácil para la época, equivalente a mes y medio del salario de un trabajador urbano de 12 bolívares diarios).

Al carecer de recursos, Manuel solicitó una ayuda económica ante el Concejo Municipal presido por Luis Vicente Martínez. Durante la sesión edilicia, un ciudadano presente se interesó por el costo y las especificaciones de la bicicleta. Viendo la oportunidad de agilizar un punto propio en el orden del día, el personaje prometió públicamente donar el equipo en un plazo de mes y medio a cambio de la rápida aprobación edilicia. El pleno le aprobó por unanimidad su proyecto urbanístico en la entrada del pueblo (sentido Anaco – Aragua). Sin embargo, tras bautizar el sector con su propio nombre —Urbanización Carlos Bouquet—, el sujeto jamás volvió al pueblo ni cumplió su palabra. Manuel recordaría más tarde con nobleza que nunca negó el hecho: "Si lo publicas no lo negaré nunca, como sí lo hizo Pedro con Cristo".

Ante el fraude, Ledezma no se amilanó. Tomó una lata vacía de leche Klim como alcancía y recorrió el pueblo casa por casa pidiendo colaboración. En tres meses, con el aporte de sus vecinos y el impulso de amigos como José Vargas ("Cabeza de Mono"), José Machado ("Verano") y Carmelo "El Italiano" Fiorelli (de la Zapatería Italia), reunió el dinero necesario para comprar la bicicleta que le regaló el pueblo aragüense.

Impresionado por su nivel físico, Carmelo Fiorelli adelantó todos los trámites para llevarse a Manuel a competir en un club ciclístico en Italia. No obstante, el aragüense rechazó la oferta con profunda convicción patriótica:

"No me quise ir porque me costó mucho rescatar el deporte de este pueblo, potenciar a nuestros ciclistas y demostrarle a los corredores que venían de afuera a reírse de nosotros que podíamos correr a la par que ellos e incluso ganarles. Si volviera a nacer, me quedaría en Aragua de Barcelona; mi pueblo está por encima de la fama. Aquí voy a estar haciendo todo lo que pueda por el deporte."

La Mística Deportiva: Ciclismo y Béisbol de Altura

Manuel Ledezma defendía que en su época el deporte se practicaba por pura mística y pasión popular. Recordaba cómo los propios vecinos y atletas levantaban a fuerza de escardilla, pico, pala y machete los campos deportivos en terrenos baldíos de las barriadas. Eso hicimos con un terreno en El Arroyo, allí logramos nivelar el terreno proximo a la quebrada "El Parramón" pero en la parte más abajo del puente, en la parte baja de la calle que le sigue a la Calle Mayor Figuera, en el sentido hacia la salida de Zaraza. En ese bajo se estuvo jugando por varios años, hasta que se eliminó, porque lo utilizaron para construir viviendas. 

Destacaba entre sus memorias el estadio construido por Abilio Salazar (trabajador de la Corporación Venezolana de Petróleo) al lado del puente Parramón, entre El Salao y La Ceiba. Allí, con la ayuda de su cuñado José "Cabeza 'e Mono" Vargas y obreros del Ministerio de Obras Públicas (MOP) que acondicionaron el terreno con maquinaria pesada, Abilio llevaba el equipamiento completo a las 4:00 p. m. para que estudiantes y trabajadores jugaran béisbol hasta el anochecer. Los torneos comunitarios se sostenían autofinanciados sin patrocinio oficial, gracias al aporte de los propios jugadores, familias y fanáticos abnegados como Vargas.


Otro estadio muy emblemático fue el de Caigüita, en el final de la calle Ricaurte, paralela a la Calle Bermúdez. Era placentero jugar en ese espacio, los juegos se realizaban los viernes en la tarde, sábado y domingo, en las mañanas de estos dos últimos días. Allí llegaban los mejores peloteros de todo el municipio, con sus selecciones de las barriadas de Aragua de Barcelona. Muchos de aquellos jugadores, con excelentes condiciones para el beisbol no pudieron continuar en el deporte por la indisciplina, no seguían las instrucciones de sus coach y llegaban al otro día con fuertes olores etílicos. 

En el Ciclismo Nacional

En el ámbito local e interurbano, rivalizó con pedalistas de la talla de Román López, Armando Bravo Abreu, Pablo Morales, Juan Mejías, Julio Rojas, Sabas Rojas, Antonio Samán, el "Morocho" Zamora y el “Chino” González; así como figuras zonales entre las que figuraron Nelson Curra, Matías Marín y Arsenio Noriega.

Como integrante de la selección del Estado Anzoátegui disputó múltiples ediciones de la Vuelta a Venezuela y la Vuelta a Oriente, midiendo su clase contra figuras legendarias del ciclismo venezolano e internacional:

  • Santos Bermúdez (orgullo de Anaco).

  • Nicolás Reidtler (gloria del Estado Aragua).

  • Fernando Fontes ("El Portuguesito", nacido en Portugal en 1948 y radicado en San Cristóbal, Táchira).

  • Enrique "Águila" Campos (originario de Yaracuy y formado en Tinaco, Cojedes).

  • Luis López ("El Negro Luis") y Pablo "El Panadero" Rodríguez (de Santa Ana).

Entre sus lauros destacan la medalla de bronce conquistada en los Juegos Nacionales de Barcelona-Puerto La Cruz en 1965 y el cuarto lugar por equipos en los Juegos Nacionales de Maracaibo. Con los años se convirtió en entrenador de calificados corredores de la región, como Antonio el "Turco" Samán, sirviendo además de fuente directa de inspiración para campeones de la talla de Manuel "El Gato" Medina (triple ganador de la Vuelta al Táchira).

En el Béisbol de Categoría

Paralelamente al ciclismo, cultivó una brillante trayectoria en el béisbol:

  • Defendió la camiseta de la selección de Aragua de Barcelona y del Estado Anzoátegui.

  • Fue incluido en la selección béisbol de la Universidad Central de Venezuela (UCV) por su paisano y coach Aníbal Medina (del Barrio Obrero de Aragua de Bna.), donde además laboró como árbitro.

  • Destacó en la Liga Distrital y Metropolitana Doble A ("AA") con la divisa del Aseo Urbano Metropolitano de Caracas.

  • Representó como refuerzo al Estado Miranda en los campeonatos nacionales "AA" de Maracaibo (1970) y Táchira (1971).

  • Jugó en los circuitos de Barcelona, Anaco y Aragua de Barcelona.

Formador de Generaciones y Reconocimientos

Tras su retiro del deporte de alta competencia y su regreso definitivo a su suelo natal, dedicó más de 45 años ininterrumpidos a la formación técnica, humana y moral de niños y jóvenes como entrenador, manager e instructor (coach) en el Complejo Deportivo General José Antonio Anzoátegui. Promovió activamente disciplinas como béisbol, softbol, fútbol, ciclismo, bolas criollas, atletismo y boxeo aficionado, llevando su mensaje orientador a escuelas y liceos.

Por su fecunda trayectoria docente y comunitaria, fue objeto de merecidos reconocimientos:

  • Municipio Sir Arthur McGregor (El Chaparro): Nombrado "Entrenador Vitalicio" de la localidad (1999).

  • Gobernación del Estado Anzoátegui: Condecorado con la Orden General José Antonio Anzoátegui en su Tercera Clase.

  • Puerto La Cruz: Placa de reconocimiento especial entregada personalmente por la ilustre líder deportiva "Toquita" Mejías.

  • Homenajes locales e institucionales: Distinguidas placas en Santa Ana, El Tigre, Cantaura, Anaco, San Mateo y Zaraza.

  • Difusión comunitaria: Asiduo visitante y colaborador de la emisora comunitaria Elevación Bolivariana, participando en espacios conducidos por Julio Medina Limcha, el Prof. Lico Triana y Régulo González (+).

Homenaje a Manuel “Peluo” Ledezma. Foto: Cortesía de Julio Medina Limcha. 04/03/2023

Vida Personal y Entorno Familiar

En el plano personal, Manuel construyó una sólida unión familiar junto a su amada esposa Aracelys "La Pelona" Soto, compañera inseparable de su vida. De su matrimonio nacieron 3 hijos, quienes les dieron 3 nietos.

Durante sus últimos 32 años fijó su residencia en la urbanización Zoila Lander. Las paredes de su sala lucían con orgullo docenas de medallas, placas, diplomas y pergaminos que sintetizaban más de seis décadas de gloria deportiva. En una coincidencia luctuosa y conmovedora, su esposa Aracelys falleció en el mismo año 2026, a tan solo cinco meses de la siembra física de Manuel.

Cabe destacar que sus memoria biográfica fue registrada directamente a través de entrevistas y conversaciones por sus paisanos, entre ellos el poeta José Benjamín Gamboa Machado.



Leyendas del Camino: La Anécdota del "Panadero" Pablo Rodríguez

Relatada por Manuel "Peluo" Ledezma en la Plaza Bolívar de Aragua de Barcelona (octubre de 2024).

En los años dorados del ciclismo oriental, se programó una importante competencia a las 9:00 a.m. sobre la ruta Avenida Zulia (Anaco) – Sector El Luchador (El Tigre).

Pablo "El Panadero" Rodríguez, afamado corredor de Santa Ana, llegó al punto de partida con 15 minutos de retraso, cuando la caravana ya se había lanzado a la carretera. Molesto por la partida rápida, Pablo sacó del bolsillo de su chaleco de aprovisionamiento una petaca o "mulita" de ron El Muco (producido por la destilería Cabemuco), se tomó un largo trago ("guamazo") y exclamó con determinación ante los presentes:

"¡Ya van a ver quién es el Panadero Pablo Rodríguez!"

Ante el estupor de la concurrencia, montó en su bicicleta y salió disparado pedaleando de pie, su estilo característico. La caravana de competidores, al ver pasar a un ciclista a tremenda velocidad a mitad del trayecto, pensó que se trataba de un amague desmedido y no apretó el paso para darle caza. Pablo convirtió los 70 kilómetros de recorrido en una exhibición en solitario, cruzando la meta en El Tigre sin competidores a la vista. Al coronarse en el primer lugar de la carrera, remató con una sentencia célebre al estilo patriótico:

"El Panadero todavía no ha peleado."

Cosas veredes, Sancho.

Próxima entrega: Las Vueltas a Venezuela, La Vuelta Ciclista a Oriente y las épicas batallas contra leyendas de la talla de Santos Bermúdez, Nicolás Reidtler, Fernando Fontes, Enrique "Águila" Campos, Arsenio Noriega y Luis López.