REPORTAGE DE CIUDAD CARACAS, 26/09/2015
46 años de la desaparición de Luis Alberto
> Era un joven estudiante de sociología en la UCV > Fue
detenido, torturado y asesinado por el gobierno de Rafael Caldera en
1969
Hoy se cumplen 46 años de la desaparición de Luis Alberto Hernández,
quien era un joven de apenas 19 años de edad y estudiante de sociología
en la Universidad Central de Venezuela (UCV).
Era viernes cuando Hernández fue detenido en Aragua de Barcelona,
estado Anzoátegui, por efectivos del Gobierno de Rafael Caldera, más
exactamente por funcionarios del extinto Servicio de Inteligencia de las
Fuerzas Armadas (SIFA), quienes lo involucraron sin pruebas a los
movimientos guerrilleros de la época.
En entrevista a Ciudad CCS, su hermano, Jesús Salvador Pérez, recordó
que días anteriores a la desaparición hubo un enfrentamiento cerca de
Anaco entre los grupos insurreccionales y el Ejército en el que murieron
6 guerrilleros y un oficial de la Fuerza Armada. Desde ese momento los
funcionarios aprovecharon para llevarse preso a cualquier militante de
izquierda que se encontrara en la zona.
Por esos días Luis Alberto, quien formaba parte de la Juventud del
Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), se encontraba en Aragua de
Barcelona –de donde era oriundo– disfrutando sus vacaciones en casa de
su madre. Ese 26 de septiembre fue detenido una cuadra antes de su hogar
junto a su amigo Ángel Rafael “El Negro” Vivas Guayamo.
“Eso pasó a las 11 de la mañana y se los llevaron con destino a
Cocollar, estado Sucre (Teatro de Operaciones TO-4) pero en el trayecto
los bajaron y los empezaron a golpear. Uno de los captores golpeaba a El
Negro y Luis se le soltó a su captor y echó al piso al agresor de su
amigo, pero otro captor le dio un cachazo en la cabeza y lo retuvo
nuevamente”, relató Jesús Salvador.
En venganza a su acción, los funcionarios sentaron a El Negro en los
puestos de adelante y a Luis lo metieron en la maleta del carro
malherido tras la fuerte golpiza.
En el camino los funcionarios se detuvieron en la bomba del km 90 de
Barcelona y separaron a los detenidos cambiándolos de vehículos. “Desde
ahí El Negro no supo más de Luis”, contó Jesús.
“En un carro estaba El Negro con el camarada (Miguel Otilio) Pinto y
ellos dijeron que a Luis se lo llevaron en otro carro sin saber para
donde. Luis estaba muy mal de las torturas y maltratos que había
recibidos tanto así que uno de los funcionarios dijo: ‘éste como que
quiere pasar a una mejor vida”, agregó Jesús, quien añadió que en un
principio su hermano iba a ser recluido en Barcelona, pero como los
funcionarios del SIFA se enteraron que la familia del infortunado joven
tenía un tío senador, cambiaron el destino para Cocollar, Sucre.
UN TELEGRAMA REVELÓ EL CRIMEN
Tras conocer los hechos, el hoy miembro de la Comisión por la
Justicia y la Verdad, Omar Narváez Aché junto al otro hermano de Luis,
Ibrahim, acompañó a los amigos de lucha a la prensa y radio en Caracas
para denunciar la desaparición del joven.
Relata en el prólogo del libro Memoria del desaparecido Luis Alberto
Hernández, escrito por su primo hermano Omar Hernández: “La televisión
era inalcanzable para una denuncia de este tipo y mucho menos en un
programa de opinión. No había libertad de expresión. Cuando salíamos de
Radio Rumbos, el SIFA y la Digepol estaban a nuestras espaldas, nos
hacían seguimiento permanente”.
Solo después de un mes y cuatro días, el 30 de octubre de 1969, se
supo de Luis Alberto, cuando estudiantes de Sociología de la UCV, con el
apoyo del para entonces diputado José Vicente Rangel, publicaron en el
diario El Nacional un aviso con un telegrama enviado por el preso
político Pastor Espín, quien revelaba el asesinato del joven.
La historia la relató Miguel Otilio Pinto que estuvo preso por casi 4
años en el centro penitenciario La Pica, Monagas. Allí conoció a Pastor
Espín (fallecido el 22 de agosto del año pasado y miembro de la
retaguardia del Frente Guerrillero “Antonio José de Sucre”) a quien le
contó como lo separaron de su amigo en el traslado al centro de
reclusión.
“Un día Pastor Espín estaba leyendo la prensa y en unos artículos se
reseñaba que había un joven desaparecido y él me preguntó sobre eso y yo
le conté que Luis Alberto era un joven revolucionario que fue detenido y
desaparecido. Ante esta situación Pastor Espín me dijo vamos a redactar
una carta y se la mandamos a José Vicente Rangel, y así fue”, narró en
entrevista telefónica.
Cuenta que para que la misiva llegara al destino planificado, Pastor
Espín le pagó 150 bolívares a un enfermero de la cárcel para que enviara
el recado pero “se bailó los reales” y no la remitió.
Posteriormente, el grupo de presos que firmó la carta logró que el
mensaje llegara a la escuela de sociología de la UCV. Los estudiantes,
con el apoyo de Rangel, recolectaron dinero para que apareciera el
aviso. Ante el escándalo el gobierno de Caldera siempre negó la
participación de efectivos policiales.
“Esa carta la escribimos un 14 de octubre después me fue a visitar (a
la cárcel) José Vicente Rangel y el 30 de ese mes fue que salió en la
prensa. Fue entonces cuando se armó el tremendo zaperoco”, dijo.
TE VAS A PODRIR EN LA CÁRCEL
Al día siguiente de la publicación, el 31 de octubre de 1969, Martín
García Villasmil, para el momento ministro de Defensa, y el general
Gustavo Alfonso Dávila comandante de operaciones conjunta, interrogaron a
Pinto sobre la denuncia que se hiciera pública. “¿Cómo tu sabes que
nosotros lo matamos?”, le preguntaron. “Ustedes lo mataron”, respondió
Pinto, y para acabar con el problema los funcionarios intentaron
negociar la libertad con la condición de que saliera desmintiendo
públicamente, por lo que éste se negó.
“Te vas a podrir en la cárcel”, le dijo el general, y “así fue, pues duré casi cuatro años preso”.
Contó además que la detención de Luis al igual que la de Espín, fue
gracias a un delator que trabajó en el SIFA y conocía las acciones del
frente guerrillero Antonio José de Sucre, al cual pertenecía.
“Conocía a todo del grupo e inculpó a Luis Alberto ligándolo con
nosotros lo cual era falso porque aunque (Luis) era revolucionario no
estaba ligado al frente, simplemente estudiaba en Caracas”, dijo.
Pinto acotó que él sí pertenecía al citado frente guerrillero al cual colaboraba con el suministro de comida, ropa y calzado.
en búsqueda de los camaradas caídos
Pastor Espín siempre mantuvo con firmeza que en el TO-4 de Cocollar,
debe existir una fosa común con los restos de decenas de
revolucionarios, entre ellos, Luis Alberto.
Al respecto, Narváez relató que durante un acto en octubre de 2010,
Espín planteó la necesidad de que por “las buenas” o por “las malas” se
ingresara al TO-4 para buscar a los camaradas caídos.
Para el momento el coronel Carlos Martínez Estapulioni, comandante de
la Escuela de Operaciones Especiales, general de brigada Andrés Rojas,
antiguo TO-4 y actual jefe de Zona Especial Fronteriza dijo: “Quiero ser
el primero en ayudarlos, el primero en apoyarlos y el primero en
abrirle las puertas de ese campo militar”.
Posteriormente la Comisión por la Justicia y la Verdad visitó el TO-4
de Cocollar con la esperanza de encontrar los restos de Luis Alberto,
sin embargo la inspección resultó infructuosa.
HOY RENDIRÁN HOMENAJE
A 46 años de la desaparición de Luis, su hermano Jesús pide a la
fiscal general Luisa Ortega Díaz y a la Comisión por la Justicia y la
Verdad, que se intensifique la búsqueda para poder darle cristiana
sepultura.
Para hoy sus familiares y amigos tienen previsto rendirle un homenaje
al joven revolucionario en Aragua de Barcelona, en la plaza que lleva
su nombre, donde su amigo Miguel Pinto será el orador de orden y
denunciará una vez más las torturas y violaciones de los derechos
humanos en los tiempos de la cuarta República.
NELYTZA MATUZALÉN LARA / CIUDAD CCS