A RAQUEL DE JESÚS ORTEGA GONZÁLEZ (+), LAZOS DE AMISTAD Y CARIÑO A LA PAISANA DEL ANZOÁTEGUI QUERIDO
I
La noticia del fallecimiento de la amiga llegó con el alba fría,
al corazón cruzó con un pesar hondo y puro.
Raquel Ortega, amiga de Onoto, del terruño más seguro,
partió a las ocho a.m, al fenecer el mes de enero, treinta y uno, su último día.
II
Su cuerpo va por la autopista me informa su sobrino Diego a las 9:37 p.m. en la nocturnal vía,
rumbo al Oriente querido, en viaje silencioso y duro,
escoltado por sus sobrinos, con un cariño puro,
Diego y Emerson, guardianes de su memoria y su guía.
III
Cincuenta y más años de amistad con mi esposa Haydeé Gago, tejida,
por carreteras de Anzoátegui, Aragua, Guárico y Miranda en busca del queso blanco,
una hermandad forjada en un entendimiento franco,
compañera en la actividad que fue para Haydeé después de la administración pública, un emprendimiento más de su vida.
IV
Allí, en el apartamento de La Candelaria fiel,
o en el Hospital del Llanito, repartiendo el encargo,
despachando a vecinos y a paisanos, con nobleza y con amparo,
el queso llanero de Aragua de Barcelona, Onoto, Santa Teresa del Tuy y San Casimiro, como un sello del doncel.
V
Allí estaba Raquel Ortega, humilde, pero de carácter recio,
como Haydeé Gago, con temple fuerte y voluntad clara,
por eso se compenetraron en amistad singular,
un lazo imperecedero, de mutuo aprecio.
VI
Yo pasaba por su trabajo en la joyería, en La Candelaria cerca de Locatel al regreso,
preguntaba por su salud, informaba de la de mi esposa y la mía,
llevaba y traía noticias en cortesía y armonía.
“Conversé con Raquel”, le decía a Haydeé, con gustó que tu sabes de eso.
VII
Tras la partida de mi esposa, en el trabajo indagaba,
a sus sobrinos preguntaba por la tía con fervor,
hasta que Emerson una mañana gélida, con dolor,
la infausta noticia de la enfermedad de su tía, mi amiga, mal a mi alma entregaba.
VIII
Hoy Diego Sumoza me envía mensajería, de la partida de su tía, noticia trémula que a mi ánimo impactaran,
Luego en la noche me avisa desde la autopista del Gran Mariscal A. J. de Sucre, en fúnebre camino,
llevando el féretro de Raquel, con destino
a Onoto, al sepelio, que será su última morada, en la tierra oriental amada y donde su familia y amigos la esperan.
IX
Allí va, al Municipio Francisco del Carmen Carvajal, epónimo,
del héroe de Aragua de Barcelona, El Tigre Encaramado,
nacido en la Atenas de Oriente, por la patria alzado,
en ese lazo histórico nos une, por designio que estimo.
X
Dios la bendiga y le dé el descanso eterno y santo,
y si en ese otro destino los que partieron se hallaran,
será un goce de almas buenas que se reencontraran,
y una y otra vez sus vivencias cuenten con alegría o con llanto.
XI
El amor al prójimo, al más cercano en la existencia,
no se decreta, se construye con lazos indestructibles,
como esta amistad de años, de sentimientos sensibles,
familia no de sangre, mas de igual esencia.
XII
Que en Onoto, capital del municipio heroico y noble,
donde el recuerdo de Carvajal en la historia persiste,
descanse Raquel Ortega, donde el amor eterno existe,
y su alma encuentre la paz con Dios y su ciudad natal, en un regazo doble.
Cosas veredes Sancho.
omarhdez78.blogspot.com
A toda su familia que el lloro sea el escape de un sentimiento imposible de eliminar, porque no hay dolor más grande que la partida del ser querido, llorenla hasta el desahogo, porque unos vamos adelante y otros siguen el camino, que no nos acostumbramos a entender que es designio de Dios llamarnos a su lado cuando así él lo disponga.
Omar José Hernández Borges.
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