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¡Sin Memoria no Hay Victoria!
El Espejo Distorsionado: Ensayo sobre el Racismo Internalizado y el Odio hacia
el Origen Mestizo en Venezuela
Resumen
En Venezuela, el racismo no opera exclusivamente contra el "otro"
claramente distinguible, sino que se manifiesta con virulencia en los márgenes,
contra aquellos cuya fenotipia delata una ascendencia indígena o africana que
la piel blanca no logra ocultar del todo. Este ensayo explora, a través de la
psicología social, la sociología histórica y la antropología, las razones por
las cuales un individuo con rasgos negroides (como la nariz redondeada) pero
tez blanca, desprecia a los pobres, mayoritariamente mestizos (zambos, mulatos
e indígenas). Sostenemos que este odio es un síntoma del racismo estructural
negado, un mecanismo de ascenso social fallido basado en la
"blanquitud" y la perpetuación de un resentimiento histórico
(perteneciente a todos, porque de todo se resiente uno) que ha sido cooptado
por élites económicas para justificar la desigualdad no solo económica, sino
también estética y genealógica.
1. Introducción: La "Raza Perfecta" y la Sombra del Pardo
Este ensayo aborda, desde una
perspectiva multidisciplinaria (psicológica, sociológica y antropológica), el
fenómeno del "odio hacia el propio origen" en el contexto venezolano.
Se parte del análisis del fenotipo descrito de una persona con nariz de rasgo
negroide y de piel blanca, como una puerta de entrada al estudio del racismo
internalizado, el clasismo colonial y el resentimiento social.
Simón Bolívar, en su Carta de Jamaica (1815), a quien se le acuña la frase
exacta "raza perfecta" o “mezcla perfecta” en los términos que se le
atribuyen popularmente, sí pudo vislumbrar la complejidad del "hombre
americano". Sin embargo, la idealización del mestizaje como sinónimo de
democracia racial ha servido históricamente para ocultar una estructura de
castas. Como señala Pineda (2024), Venezuela mantuvo políticas migratorias de
puertas abiertas para europeos con el fin de "blanquear" a la
población, avanzando en una "desafricanización de la sociedad", pero
esa apreciación está muy alejada de la verdad histórica, en Europa ocurrieron
dos guerras en un corto tiempo del siglo XX, la de 1914-1918 tras el asesinato
del archiduque Francisco Fernando; sus consecuencias inmediatas fueron la
disolución de los imperios centrales (Alemán, Austrohúngaro, Otomano y Ruso),
la firma del Tratado de Versalles y el rediseño del mapa europeo y la de
1939-1945 iniciada por la invasión alemana a Polonia; lo cual provocó la
división de Alemania, la creación de la ONU, el inicio de la neocolonización y
el ascenso de EE. UU. y la URSS como superpotencias enfrentadas en la Guerra
Fría. Luego de la devastación económica, de Europa, y la guerra civil de
España, provocó que ciudadanos de esos países del continente europeo vieran
hacia América como la panacea para su recuperación, y es así que Venezuela
aprovecha la migración para ir colocando en colonias agrícolas la mano de obra
necesaria para potenciar su agricultura, otros vinieron espontáneamente a
contribuir con oficios como el comercio, panaderos, carpinteros, y muchos que
se aprovecharon en la naciente industria de este país. Esa es la realidad por
la cual la migración se fue quedando en la patria de Bolívar y ligándose con la
población existente.
Es en esta situación que se ha creado una lucha de clases, pero que ha ido más allá,
cuando se plantea los rasgos de individuos, que son la mayoría en la Venezuela
del siglo XXI (nariz negroide, piel blanca) es la encarnación del miedo al
retroceso. En la jerarquía social colonial, tener rasgos "finos"
(europeos) era sinónimo de estatus. Quien posee rasgos negroides, aunque su
piel sea clara, porta un estigma que la historia no ha borrado. Este individuo
no odia al pobre por su pobreza per se, sino porque el pobre representa la
mezcla cruda, sin los "filtros" civilizatorios europeos. El odio
hacia los nativos de su propia descendencia es un acto de autonegación.
2. Perspectiva Sociológica: El Blanqueamiento como Proyecto de Nación y la
Vigilancia de la Pureza
Para entender el desprecio al mestizo pobre, hay que entender la estructuración
del Estado venezolano. Durante los siglos XIX y XX, las élites liberales e
influenciadas por el positivismo atribuyeron el atraso económico a la
predominancia racial mixta. Esto impulsó políticas de
"blanqueamiento" y la negación sistemática de lo afro.
El sociólogo Jesús Chucho García (2010) denuncia que la negación del racismo en
Venezuela es "parte de una gran hipocresía". La sociedad venezolana
contemporánea ejerce una "segregación hipócrita" en espacios
laborales, académicos y de ocio. El individuo con rasgos negroides, pero piel
blanca no es ajeno a esta presión. Para sobrevivir en la cúpula social, debe
demostrar su "blanquitud" cultural y fenotípica, rechazando a
aquellos que no logran pasar ese filtro.
Como señala Salcedo-Bastardo (1982) en la recopilación de documentos sobre el Generalísimo: A Francisco de Miranda se le negaron muchos derechos como blanco nacido en Venezuela, el conflicto sobre el linaje de Miranda, conocido como el "Pleito de los Mantuanos", tuvo su punto crítico en 1770. La investigación se originó debido a que la élite caraqueña (los blancos criollos o mantuanos) cuestionaba el origen de su padre, Sebastián de Miranda, alegando que era un "blanco de orilla" (comerciante de origen humilde casado con una panadera) y no un "blanco noble". Los mantuanos se oponían a que Sebastián de Miranda ocupara el cargo de Capitán de la Compañía de Granaderos, argumentando que su linaje no era puro. Para resolver esta situación, se realizó una investigación genealógica y de "limpieza de sangre" que llegó hasta el Consejo de Indias en España. En 1770, mediante una Real Cédula, el Rey Carlos III ratificó que los Miranda eran "blancos, limpios de toda mala raza" y tenían derecho a ocupar cargos militares y sociales, lo que significó un triunfo legal para la familia, aunque el resentimiento social de la aristocracia local hacia ellos persistió.
Desde esos barros vienen los aludes que crean confrontaciones por racismo, lo cual se ha venido subsanando por la resiliencia del venezolano, que ha entendido que en la solidaridad y el trabajo entre todos es que se construye un país, que viviendo en comunidad es la manera de acabar con situaciones que provocan alteraciones en la paz ciudadana.
El fenómeno del mimetismo es clave aquí. Un artículo de
opinión describe cómo hay quienes creen que "discriminar a sus iguales les
hace ya parte de la élite”. Si la élite define la pobreza como asociada a lo
"negro", lo "indio" o lo "tierrúo" (despectivo),
entonces el blanco de nariz ancha se convierte en el guardián más feroz de la
frontera racial, demostrando así su lealtad a un sistema económico que lo
beneficia por herencia y no por mérito.
3. Perspectiva Psicológica: La Disociación Cognitiva y el Trauma Colonial
Desde la psicología, este fenómeno se explica por el racismo internalizado o el
síndrome del esclavo blanco. La persona intenta "lavar" su linaje
materno (indígena, africano o blanco de orilla) mediante la identificación con
el agresor simbólico (el colonizador europeo).
El texto de Globovisión (2024) expone cómo el racismo forma parte del discurso
hegemónico, utilizando términos como "simios", "negros de
mierda" o "chusma" para referirse a los sectores populares. Al
apropiarse de este discurso, el sujeto en cuestión obtiene un alivio
psicológico temporal: "No soy uno de ellos". No basta con tener
dinero; hay que borrar el origen fenotípico.
Es relevante el apunte de Nahón Serfaty (2024) sobre la obra de Lizarralde,
quien habla del "resentimiento como motor de la historia" en
Venezuela. Hay una herida histórica en el "pueblo pardo" que genera
furia. Cuando un individuo de rasgos negroides llega a una posición de poder
(por herencia o suerte económica, no por mérito laboral), utiliza el desprecio
para marcar distancia del pobre, a quien ve como el "fracaso" de lo
que él casi fue o de donde sus genes provienen.
¿Por qué no es solo odio por la riqueza? Porque en Venezuela, históricamente,
los mestizos ricos (nuevos ricos o herederos) suelen ser los más racistas. Como
indica Duarte (2017), el sistema de "democracia racial" permitía que
la vestimenta, la educación y el dinero "blanquearan" a un individuo.
Por tanto, si el pobre es pobre, es porque eligió no esforzarse, o peor aún,
porque su "biología" lo condena.
4. Perspectiva Antropológica: La Estética del Poder y el Castigo al "Pobre
diablo"
Antropológicamente, el odio se concentra en la nariz y las aletas redondeadas.
La nariz afrodescendiente es estigmatizada como "antihigiénica" o
"grosera" en el imaginario colonial, en contraste con la nariz
"perfilada" o "griega" asociada a la razón y la belleza. Al
describir a los pobres (mayoritariamente zambos y mulatos, afrodescendientes e
indígenas), el odio se centra en lo que Bourdieu, 1979, llamaría la distinción:
un gusto estético violento.
La periodista de Cadena Ser (2024) describe cómo la oposición política
venezolana relaciona el "cambio estético" con el cambio político,
queriendo pasar de las "jefas de calle arrabaleras" a la
"academia" . Existe una lucha por imponer una imagen de país
"europeizado".
Cuando el sujeto de estudio (negroide con blanquitud o viceversa) odia al
pobre, está odiando su propio reflejo en un espejo distorsionado. Al pobre se
le acusa de ser "chabacano" y "tierrúo" (un término
venezolano que denota falta de modales, similar a lo kitsch, es decir estilo
artístico o decorativo que es considerado pretencioso, cursi, trillado o de
"mal gusto). Se le desprecia porque en su fenotipo (que es el del
venezolano promedio) se condensan todos los "defectos" de la nación.
Como indica el análisis de Serfaty (2024), se trata de una guerra estética
donde lo popular es sinónimo de lo pavoso o grotesco, y lo élite de lo sobrio y
civilizado .
5. El Factor Económico: Herencia, Explotación y el Desprecio
Con respecto al odio económico mencionado: las élites venezolanas han hecho una
fortuna heredada, muchas veces basada en la explotación petrolera (rentismo) o
la acumulación por conexiones políticas. Ledezma (2025) describe cómo el poder
político y económico en Venezuela, se ha caracterizado por el saqueo y la
"mafia", creando una riqueza sin mérito. Traigo este artículo de
opinión a colación, porque es idóneo para lo que aquí se expresa. Este
individuo hace un mea culpa, puesto que gran parte de su familia extrajo
recursos del gobierno venezolano de los últimos tiempos, tanto en la IV como en
la V República, siendo él un conspicuo ladrón de la IV, ha quedado demostrado
que sus yernos han sido juzgados por el aprovechamiento de recursos de PDVA,
incluso uno de ellos llegó a ser Ministro de Comunicación del gobierno de Hugo
Chávez, cumpliéndose lo del adagio criollo: “Familia que roba unida permanece
unida”.
El individuo "blanco de nariz ancha" que odia al pobre está
defendiendo un privilegio que no construyó. Si admitiera que su rasgo
fenotípico es el mismo que el del pobre que vive en el barrio, tendría que
admitir que la única diferencia entre ellos es la suerte (herencia, palanca, o
herencia de abusos). Esto genera un malestar psicológico insoportable. Por
ello, se aferra al discurso meritocrático: "el pobre es pobre porque es
flojo o porque no sabe comportarse". En realidad, está proyectando su
miedo a caer en esa precariedad. La crisis venezolana (producto del bloqueo y
sanciones por parte de Estados Unidos de América, en donde el salarios mínimo
oficial de 1 dólar mencionados en 2025) ha encrudecido esta lucha .
6. Conclusión: El Suicidio Genealógico
El fenómeno descrito es una tragedia genealógica. Se trata de un individuo que,
para salvarse en un sistema de castas, debe matar simbólicamente a su abuelo
indígena o africano. Acepta la visión hegemónica de la "afrodescendencia
como indeseable" para poder disfrutar de privilegios económicos que
no merece.
Mientras Venezuela idealice la pureza de sangre europea y trate al mestizaje
como un "café con leche" homogéneo que borra las diferencias en lugar
de celebrarlas, seguiremos viendo a estos "espejos distorsionados"
golpeando a sus semejantes. El odio al pobre no es clasismo puro, es la defensa
de un status quo racial donde los rasgos negroides solo son tolerables si
vienen acompañados de petrodólares que "blanquean" el barrio. El
cambio radical no solo está en la redistribución de la riqueza, sino en la
descolonización estética y psicológica del venezolano.
Bibliografía
1. 1. Bourdieu, P. (1979). La distinción: Criterio y bases sociales del gusto. Taurus.
2. Duarte, A. (2017). Mestizaje y petróleo: Las deudas culturales e institucionales en el reconocimiento de la afrovenezolanidad. Intervenciones en estudios culturales, 3(4).
3. Fernández, F. (10 de febrero de 2025). Come gorgojos. Ciudad CCS, Sección Retina. Recuperado de: https://www.ciudadccs.info/publicacion/26657-0
4. García, J. C. (21 de marzo de 2010). El racismo nuestro de cada día. Geledés.
5. Globovisión. (15 de julio de 2024). Racismo y clasismo: esto piensan del pueblo
venezolano
periodistas venezolanos
5. 6. Ledezma, A. (7 de diciembre de 2025). Robos Revolucionarios. El Impulso.
7. Naranjo Bustamante, S. (24 de agosto de 2025). La tragedia venezolana.
Diario La Hora.
8. Miranda, F. (1982). América espera. (J. L. Salcedo-Bastardo, Sel. y Prol.; M. Pérez Vila y J. Rodríguez de Alonso, Cronología). Biblioteca Ayacucho. (Obra original publicada en diversos años según archivos). Disponible en: https://www.google.com/search?client=firefox-b-e&q=America_espera.pdf
9. Pineda, E. (2024). La afrodescendencia en Venezuela: entre el reconocimiento legal y la negligencia política-social. Revista Del Cisen Tramas/Maepova, 7(1), 173–188.
10. Serfaty, I. N. (5 de julio de 2024). El resentimiento como motor de la historia. El Nacional.
9.MSc. Omar José Hernández Borges.
Cosas veredes Sancho.
Nota: De la mezcla étnica en este país nadie se salva, y si somos descendientes de los monos, entonces todos los somos. Zanjada la discusión.
Con todo lo Nobel y riquezas, ¿Será que esa nariz no tiene rasgos simioides y negroides?
(La mayoría de los venezolanos algo tenemos de eso)
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